La crisis que está
viviendo España en los últimos años es una crisis en forma de L ya que su
periodo de estancamiento está siendo particularmente largo, además es una
crisis sistémica ya que el modelo productivo que se ha desarrollado hasta ahora
ya no es eficaz y hay que diseñar un nuevo modelo capaz de adaptarse a las
nuevas circunstancias.
Uno de los problemas que tiene España es
que cuenta con un modelo productivo estructuralmente débil, con gran
dependencia energética, anticuado y no acorde a una economía desarrollada.
España tiene que cambiar su modelo productivo,
tiene que reinventarse; trazar una hoja de ruta hacia un nuevo modelo económico
productivo que nos haga más competitivos y sostenibles.
Tiene que apostar por un modelo
productivo basado en el conocimiento, en la innovación; apostar por el valor
añadido, por sectores de futuro no de pasado, con alto grado de internacionalización
y explotar todo su potencial haciendo mejor, con más valor añadido lo que
sabemos hacer.
Otro punto muy importante es la ayuda y
el fomento de las pequeñas y medianas empresas que tienen una tecnología innovadora
y progresista y que ven en el conocimiento y el desarrollo de nuevos métodos productivos
la ruta de salida de la crisis.
Pero lo fundamental es desarrollar una economía
competitiva capaz de crear empleo de calidad, que esté sustentada por una educación
de calidad que sea capaz de formar personas para trabajar en las empresas de
alto valor añadido con un potente sistema de investigación e innovación y unas
infraestructuras modernas.